Me hace gracia caundo hablan de generación ni-ni (ni estudian ni trabajan), me hace gracia porque se supone que yo estoy en esa generación, pero en cambio estudio y trabajo, y como yo la mayoría de mis amigos y conocidos. No, no somos la generación ni-ni, somos la generación perdida, la generación puteada. Generalizando muy a lo bestia, en mi generación hay tres grupos: los ni-ni (una minoria), los que trabajan desde hace años (la mayoría) y los que seguimos estudiando mientras intentamos trabajar de algo para seguir adelante. En este último grupo estoy yo.
La realidad para estos tres esterotipos es distinta. No hablraé de los ni-ni, porque aunque existen, no los conozco. Pra los que trabajan desde jóvenes la realidad les lleva a trabajos precarios, saltando de puesto en puesto, sin estabilidad y ahora con un futuro incierto por culpa de la reforma laboral. Son gente trabajadora, dedicada y valida, pero que no se ha formado lo suficiente académicamente y por ello se encuentran sin tantas posibilidades de emigrar, porque muchos quieren emigrar, sí, lo que hay aqui es inestabilidad y inseguridad, quizas fuera este la salvación. Algunos se iran, otros se quedaran.
Pra los que seguimos estudiando la realidad nos dice que no tenemos futuro, seremos la generación más y mejor formada hasta el momento, pero aquí no hay futuro: los sueldos son bajos, las posibilidades escasas y los perjudicios muchos (¿Cómo vamos a cotizar 35 años si nos encontramos con trabajos temporales y formandonos hasta los 25 o más?). Con la gente que hablo la sensación es que aquí no hay futuro, que tendremos que irnos. Así pues seremos la generación perdida, exiliada y puteada.
Lo que quedará aquí serán los ni-ni y los pocos que no consigan largarse, y ellos, señores, són quienes pagaran las pensiones. Un futuro muy prometedor.